La Maternidad de Inés Luna - 14/01/2016.

     Salamancartvaldia.es

     Sábado, 8 de agosto de 2015

     Por Alfredo García Vicente

Aclarado al fin el misterio sobre la controvertida maternidad de Inés Luna Terrero, ‘LA. B.B.’

     El autor, Licenciado en C. Químicas y en Historia del Arte, realiza un interesante recorrido por la personalidad de esta irrepetible mujer.

 

     La publicación en el año 2000 por D. Salvador Llopis del primer libro sobre  Inés Luna: La prócer dama Dª Inés Luna Terrero, dio a conocer la vida de esta señora y su familia, a  muchas personas que, o bien apenas habían oído hablar de ella, o que por ser de la comarca de Vitigudino, si tenían conocimientos de su vida y andanzas, pero envueltas en leyendas fantasías y misterios, que rodeaban al personaje de un aurea de irrealidad.

                                      

                                                   Froilán Velasco vestido de charro | Foto: Macu V.

     Unos años más tarde, en 2006, y por una serie de casualidades que no hacen al caso, una prima lejana, Macu Vicente, se embarca en la gran aventura de hacer otro libro: Centenares, de no menor mérito y éxito que el primero, aunque éste más enfocado a la odisea que sufre nuestra común familia: Los Velasco, en su forzado exilio, desde la finca El Cuartón de Traguntía donde eran montaraces y renteros de los padres y abuelos de Inés,  a los Campos Carniceros de Centenares. Eran los inicios del S.XX.

     Hay que citar el excelente trabajo cinematográfico, paralelo y complementario al libro de Macu, realizado por el gran director de cine de Lumbrales Basilio Martín Patino que se tituló Espejos en la niebla y que ha dado pie a múltiples exposiciones por todo el país.  En agosto, el viernes 21 de agosto, se anuncia una nueva proyección en  Monleras, dentro de un homenaje a Basilio Martín Patino.

     Otros dos libros más han aparecido,  aportando cada uno aspectos que aclaran y complementan el conocimiento de ésta gran señora. El magnífico libro de Luis Arias González: Gonzalo de Aguilera Munro, XI Conde de Alba de Yeltesanaliza con detalle la personalidad atrabiliaria y heterodoxa del único novio bien documentado de Inés Luna, desde 1909 a 1913.

                                                        

                                                                    Inés Luna | Álbum Inés Luna

     Y otra delicia literaria sobre Inés Luna nos la ha brindado recientemente la escritora Charo Alonso con su libro Dama Luna,  en el que Inés en su lecho de muerte, pasa ante sus ojos la película de toda su vida. Lirismo, poesía, nostalgias de una vida llena de luces y sombras, que se niega a abandonar.

     Hecha esta introducción quiero justificar mi interés casi enfermizo por la figura de Inés. Me ha atraído su vida desde bien pequeño por ser a la vez cercana y lejana físicamente. El Cuartón y su casa misteriosa con “muchos tejados” los veía a todas horas desde Moronta, que limita con él en el paraje conocido como Vandoncil. Un lugar lleno de peligros, según nuestros padres. Toros bravos escondidos entre las escobas, perros feroces, bastardos largos y gordos que se “tragaban conejos enteros”… y por si fuera poco, un guarda (Quico) alto y forzudo que sorprendía a todo el que osara pasar las paredes de El Cuartón.

     La mujer que allí vivía tenía también un halo de misterio, pues sobre su vida y aficiones circulaban múltiples leyendas y fantasías, falsas la mayoría. Queda claro con todo esto, que para los niños de la escuela se daban los ingredientes de un Harry Potter de los años 50.

     Mi primer recuerdo real de Inés Luna tuvo lugar cuando, estando en la escuela con mi maestro de primaria, D. Paco, éste entró muy alterado y nos mandó salir al recreo: “Me acabo de enterar que se ha muerto la BB en Barcelona”. Luego he sabido que era el 7 de febrero de 1953, y a la sazón yo tenía 8 años.

     En 2005 para el libro de Centenares colaboré con mi mujer Mati en tareas “de campo y sacristía” ayudando a Macu a identificar con fotos datos y documentos la diáspora de las 8 familias Velasco repartidas por toda la geografía. Entonces el archivo de la familia Luna no estaba abierto a consulta, como hoy, y la tarea era ardua y desalentadora.

El libro “Centenares” arranca con el desahucio de los Velasco que se produce en noviembre de 1901 y la causa no es otra que el “encaprichamiento” de Inés con un primo carnal de mi abuela materna Mª Luisa, llamado Froilán, hijo de Natalio Velasco, criado de Carlos Luna.  Que dicen que era guapo y cantaba bien.

                                             

                                                                         Niña en 'El Cuartón'

     “Tu hijo, no la mires, no le digas nada, no le hagas caso… que como se enteren los padres, nos echan de aquí. Es que se viene conmigo a arar y se sienta en la punta de la besana, hasta que doy la vuelta”.

     ¡Qué bonito sonaba en labios de mi abuela y mi madre esta primera aventura entre la señorita Inés de 15 años y Froilán, el criado de 19! El tema da mucho de sí en el cine o la literatura, pero en la vida real acabó con la expulsión de todos los hermanos y cuñados, con un eufemístico motivo: “razones de alta moralidad”.

     En septiembre de 1899 se casan mis abuelos en Traguntía e invitan a la boda a los padres de Inés, D. Carlos y Dª Inés. Éstos no van, pero regalan una bandeja y unas copas modernistas  y un enorme abanico de plumas de avestruz, perfectamente inútil en casa de unos campesinos,  a no ser que el fin fuera el que sagazmente intuyó mi listo abuelo Gregorio: El abanico es porque nos  van a dar aire.  Y se lo dieron.

Sobre Inés Luna “La B.B.” se han dicho muchas inexactitudes, bulos y fantasías: de su vida de lujo, de sus excentricidades, caprichos, carácter, amores, y muchas cosas más. Se debe a la falta de datos veraces y documentados al no existir la posibilidad que hay ahora de consultar los archivos de la fundación. Ya sabemos lo que ocurre con las trasmisiones orales, que tergiversan y deforman los hechos.

                          

 

     Pero si hay un hecho nunca hasta ahora aclarado, si tuvo hijos, propios o adoptados.  Han circulado sobre todo por la zona de Vitigudíno y Ciudad Rodrigo varias versiones al respecto:

     Que tuvo una hija de soltera y la entregó al hospicio de C. Rodrigo. Ésta hija,  sin saber ni cómo ni cuándo, acaba de criada, cuidando de un señor en Puebla de Yeltes. Allí muere en 1991 y es enterrada en su cementerio bajo una cruz de mármol blanco que pone María de la Iglesia. No se sabía su origen ni el nombre de ningún familiar. Solo que era de “gente bien”.

     He trabajado desde hace años sobre esta posibilidad sin llegar a nada concreto. Al final los datos no concordaban y lo di por una leyenda más.

     Otra versión con ligeras variantes (y en el fondo en parte cierta, como veremos más adelante) dice que sacó a una Niña de la Casa Cuna de C. Rodrigo y que "cansada de su crianza, la devolvió”.

     Analizados los libros de registros del Hospicio, de todas las Niñas que entran o salen desde 1900 a 1935, no encuentro tampoco ninguna pista ni coincidencia.

      El asunto se complica cuando recientemente se ponen a disposición pública los fondos de la familia Luna Terrero en el Archivo Histórico Provincial, pues de la correspondencia entre Inés y Gonzalo de Aguilera, aquella conservó casi 100 cartas del Conde de Alba de Yeltes.

     Luis Arias, en la magnífica biografía de Gonzalo, habla de dos de estas cartas que aquel le dirige a Inés en el primer año de noviazgo. En la del 11 de octubre de 1909 se refiere a una Niña huérfana del Cuartón a la que Inés había tomado mucho afecto, a la que daba catequesis, y procuraba escolarizar. Se lo censura diciéndole: Quieres enseñar a la chica quien es Dios. ¿Lo sabes tú? eso no lo sabía ni San Agustín.

                                     

                               Gonzalo de Aguilera Munro XI Conde de Alba de Yeltes (27 años) (foto Llopis)

     Y en otra carta de ese mismo año con fecha del 14 de noviembre de 1909 se vuelve a referir al mismo tema: Haces mal en meter a la chica esa en un colegio, no la enseñaran más que a no agradecerte nada, mejor que la eduques para criada, que el tener una buena y fiel es muy difícil de encontrar hoy en día.

     Leyendo estos párrafos, se desvelan las ideas que Gonzalo tenía sobre la Religión y la servidumbre, pero surge la existencia en el Cuartón, de una Niña “huérfana” atendida por Inés cuando ésta tiene 24 años.

     Esa Niña, ¿de dónde ha salido? Hija de Inés es imposible por dos razones sobre todo: la primera que si fuera hija de ella, Gonzalo no hablaría así, y la otra es que en esos años hay familia de mi abuela trabajando con los Luna en otras fincas suyas como El Huelmo, La Brecerilla o Cuadrilleros. Sin duda lo hubieran dicho y mi abuela y mi madre lo sabrían. Tampoco he podido encontrar en los registros parroquiales de Pozos de Hinojo rastro de esta Niña, que en un principio identifique sin seguridad con la de Puebla de Yeltes.

     Llegado a este punto, empiezo a estudiar documentos de la Familia Luna Terrero en el Archivo Histórico Provincial, y enseguida me atiende, para una duda de localización, el Director del mismo, D. Luis Miguel Rodríguez Alfageme. Se interesa por mi trabajo y me sugiere posibles fuentes de localización.

     Pero para mi sorpresa, pues esto no es lo habitual, me llama a los pocos días para decirme que tiene lo que tanto he buscado: el expediente completo de prohijamiento de Inés Luna Terrero. Bajo corriendo al archivo y me muestra un expediente con 65 documentos ordenados, y que se custodiaban en el archivo del Gobierno Civil provenientes de la Junta Provincial de Beneficencia.

     Ha sido por tanto el interés del Director del archivo y la buena memoria de una funcionaria que trabajó en su catalogación hace tiempo, los que han hecho que este asunto se haya aclarado, ya que hasta ahora ningún libro ni publicación, que yo sepa, lo ha tratado. Que conste mi agradecimiento desde aquí. El mérito es de ellos.

 

LA “FRUSTRADA” HIJA ASTURIANA DE INÉS LUNA.

 

     De forma resumida, (ya que el tratamiento a fondo daría tema para un libro), vamos a ver el proceso mediante el cual Inés Luna adoptó a una Niña, que luego resultó tener una enfermedad mental, y que tras varios años de sufrimientos y reclusión en colegios, trató de reintegrar a su familia, no sin gran esfuerzo hasta que pasados cinco años, se le dio autorización para hacerlo.

     Voy a tratar el hecho de forma cronológica, lo que sin duda será importante para comprender sobre todo, la forma en que se llevaban estas causas en los años de la Guerra Civil y siguientes.

     El 29 de Octubre de 1937 Inés Luna de 52 años, presenta en el Ayuntamiento de Pozos de Hinojo una instancia dirigida al Excmo. Sr. Gobernador Civil-Presidente de la Junta Provincial de Beneficencia de Salamanca. En ella suplica Le sea concedida para acogerla de forma permanente, una Niña huérfana de padre y madre, de 3 a 5 años que se encuentre en Asturias, Bilbao o Andalucía (sic). Se compromete a cumplir fielmente las obligaciones que con dicho motivo imponen los preceptos legales.

                                           

                                      Inés Luna Terrero en un lienzo de Pablo A. de Béjar en 1918 (33 años)

     (Estamos en plena Guerra Civil, Miss Max se ha ido de España por ello, e Inés se encuentra sola. Esta puede ser una razón de esta solicitud de adopción)

     A la vez la Junta Local elabora un informe sobre los aspectos relativos a Inés Luna que envía al Sr. Secretario de la Junta Provincial de Beneficencia de Salamanca. Dice lo siguiente:

     Concepto moral: por ser una señora que reside poco tiempo en este término municipal, no se la conoce bien, pero se la considera buena.

     Concepto religioso: lo mismo se hace constar que en el anterior concepto, no teniendo tampoco noticias que sea antirreligiosa.

     Concepto económico indicando ingresos: A juzgar por las fincas que posee en esta provincia ha de tener bastantes ingresos, que ascenderán sus rentas a gran número de miles de pesetas.

     Informe sanitario: goza al parecer de buena salud.

     Firmado por el alcalde y secretario de Pozos de Hinojo.

     Recibido este informe de la Junta Local, se solicitan antecedentes al señor Comisario de Investigación que elabora este curiosísimo informe. (Estamos en plena Guerra Civil).

     “Dª Inés Luna Terrero, en cuanto a su conducta político social se refiere, no llegó nunca a mezclarse en estos asuntos, fue siempre de derechas y amante del orden y en relación con el Glorioso Movimiento Nacional ha dejado mucho que desear cometiendo hechos no propios de una verdadera patriota”

     “Su conducta con relación al Glorioso Movimiento Nacional, es debido a que la cuantía de sus donaciones para las suscripciones patrióticas no han estado en relación con su importante fortuna personal. (¡!)

     Remitida al EXCMO SEÑOR GOBERNADOR GENERAL DEL ESTADO en Salamanca a 20 de diciembre de 1937.

     El 25 de enero de 1938 el Gobernador Civil de Oviedo comunica al Gobernador General de Valladolid la existencia de una Niña en el Principado de Asturias, huérfana de padre y madre de tres años de edad. Se indica el nombre y apellidos de la Niña, el de los padres fallecidos y un abuelo vivo, así como la localización de la aldea, concejo, y parroquia en las cercanías de Luarca. (Datos que omito por razones de privacidad).

     El Gobernador General de Valladolid envía la notificación a la Junta Provincial de Beneficencia de Salamanca el 29 de enero de 1938. El 4 de febrero siguiente es notificado al Alcalde de Pozos de Hinojo para que a su vez lo comunique a la interesada Inés Luna. La adopción está en marcha.

     Pero sin embargo, y sin que sepamos cual es la causa, a Inés se le entrega OTRA NIÑA con distinto nombre e iguales apellidos y del mismo lugar, con siete años de edad. Es lógico pensar que era hermana de la anterior, pues más tarde en un juicio de faltas contra Inés, la Niña reconoce tener hermanos más pequeños.

     El siguiente documento con fecha 25 de octubre de 1938, es un largo escrito dirigido al Excmo. Sr. Gobernador Civil-Presidente de la Junta Provincial de Beneficencia de Salamanca por Inés Luna en el que expone con detalle que la Niña tiene un comportamiento de “enferma mental”. Así lo atestiguan informes del médico de cabecera y un certificado médico del director del Hospital Psiquiátrico Dr. D. Ángel Domínguez Borreguero.

     Pide que la Niña sea ingresada para su curación en un centro psiquiátrico, corriendo ella con todos los gastos de traslado y estancia hasta que sea declarada curada, en cuyo caso se volverá  a hacer cargo de ella, o incurable.

     Al propio tiempo solicita otra Niña huérfana de padre y madre por “causa de la guerra, en zonas liberadas”, que no sea mayor de 3 años o incluso lactante.

     El certificado médico dice:  

     El día 3 de octubre de 1938 se presentó en mi consultorio Dª Inés Luna Terrero con su hija adoptiva (…) de 8 años de edad informándome que desde que la recogió en el mes de febrero del mismo año la ha venido observando trastornos de conducta: negativa a estudiar y a veces a comer, mentirosa, terca, sucia, expresa odio hacia su madre adoptiva y asegura que toda su conducta está inspirada en el deseo de hacerla rabiar. Presenta una cicatriz en la región frontal manifestando fue producida por golpe de un familiar por ser mala. Todo ello hace sospechar la existencia en esta Niña de una enfermedad mental o al menos de una psicopatía.

     Al día de hoy, y dados los enormes avances en el campo de las enfermedades mentales, lo que padecía la Niña era, un trastorno límite de la personalidad o borderline (abreviado como TLP)

     El 25 de octubre de 1938 la Niña es autorizada a ingresar no en un centro psiquiátrico si no en un establecimiento infantil de carácter docente o Colegio. El 11 de noviembre de 1938 ingresa en el Colegio de la Inmaculada (Hijas de Jesús) C/ Zamora nº 10 de Salamanca.

     Pero la cuestión se complica para Inés ya que es denunciada (no sabemos por quien, se supone que por familiares de la Niña) por “lesiones y malos tratos”. El juzgado de 1ª Instancia de Valladolid ordena el traslado de la Niña a Valladolid y el día 3 de noviembre ingresa en el Colegio de las Francesas (Convento de las Comendadoras de Santa Cruz o Convento de Dominicas Franciscanas) de dicha ciudad.

     A primeros de 1939 se celebra el juicio verbal de faltas testificando diversas personas relacionadas con el Cuartón e Inés: Secretario de Pozos de Hinojo, un vecino de Peralejos de Abajo, el médico de dicho pueblo, el director del Psiquiátrico antes citado, otro médico de Vitigudíno y el Guardia 1º del puesto de Vitigudíno y por supuesto Consuelo, la conocida ama de llaves de Peralejos de Abajo. (Todos con nombres y apellidos)

     Sus declaraciones son totalmente coincidentes. Inés nunca ha infringido malos tratos a la Niña, salvo algún cachete o zarandeo cuando está se ponía insoportable o hacía verdaderas travesuras, que en otro escrito al Gobernador muy extenso, Inés describe con detalle. No lo reproduzco por su carácter escabroso y escatológico. Por ejemplo, al darle catequesis, estaba distraída y decía que no estudiaba el catecismo “porque ella no quería a Dios”.

     El fallo es totalmente favorable a Inés. No ha habido malos tratos y se declaran de oficio las costas del juicio. La Niña es ingresada por orden del Gobernador Civil en otro colegio vallisoletano: el de Nª Sª del Rosario de la Comunidad de Dominicas de C/ Santiago nº 74, corriendo con todos los gastos su madre adoptiva.

     El 17 de agosto de 1939, Inés envía un nuevo escrito al Presidente de la Junta de Beneficencia de Salamanca en el que expone entre otras cosas, que la niña sigue igual y que ninguno de los Colegios quiere hacerse cargo de ella. Solicita por vez primera “desposeerme de ella definitivamente y entregarla a sus familiares”.

     El 14 de octubre del mismo año, la Junta Provincial le comunica la denegación a su solicitud de rescisión de la adopción de la niña. Se le insta a que la ingrese en otro colegio docente hasta que se tomen decisiones definitivas. Correrá con todos los gastos.

     El 8 de enero de 1940 hay recibos pendientes de pago por parte de Inés  que le son reclamados por el Colegio, y lo que es más importante, el ruego de que la Niña sea retirada del Colegio a la mayor brevedad por no adaptarse a éste.

     Es ingresada en un colegio de educandas, cuyo nombre desconocemos y en el mes de agosto de 1941 la Directora envía una carta indicando que la Niña está enferma del pecho, y dados sus antecedentes familiares (se ha enterado por la familia de ella que los padres murieron ambos tuberculosos) la vayan a recoger pues es un peligro para el resto de educandas que duermen en dormitorios comunes. De no hacerlo “me vería en la necesidad de mandársela en un coche”.

     Ahora Inés se plantea seriamente la “devolución” de la Niña. Envía a través de un abogado, un dosier de varias páginas al Excmo. Sr. Presidente de la Junta Provincial de Beneficencia de Salamanca. En él expone todo el proceso desde el momento en que adopta a la Niña.  De forma detallada describe todas las travesuras que ha hecho y sufrimientos que le ha dado. Aporta certificados, legajo del juicio ganado y otros testimonios. Por todo ello suplica: “sea rescindido el compromiso que contrajo respecto a la mencionada Niña, quedando eximida de toda obligación…”

     Desde Salamanca es enviado a Madrid al Ministerio de la Gobernación para la Dirección General de Beneficencia y Obras Sociales y el 10 de febrero de 1942 es devuelto al Excmo. Sr. Gobernador Civil Presidente de la Junta Provincial de Beneficencia de Salamanca, con informe favorable siempre que quede resuelta la situación de la menor.

     Debe volver con familiares próximos si existen y tienen capacidad económica y moral para acogerla. En caso contrario debe hacerse cargo la Junta de Protección de Menores.

     Se pide el informe a la Junta Provincial de Beneficencia de Oviedo que contesta el 5 de julio de 1942 en el sentido de haber localizado en el lugar de origen de la Niña a su abuelo paterno (con nombre y apellido) De posición económica mala pero conducta social, moral y política excelente, siendo adicto a la causa nacional.

    Y de esta forma termina el calvario de ambas. La madre adoptiva que no tuvo hija y la Niña asturiana que no tuvo madre. Fueron pocos años (7 marzo de 1938 al 5 de julio de 1942) cinco escasos, de los que la mayoría estuvieron separadas o sufriendo si estaban juntas. Pobre Niña y pobre Inés.

Alfredo García Vicente, Licenciado en C. Químicas y en Historia del Arte